No hay manera. Mira que muchos vecinos hemos protestado ante todas los organismos habidos y por haber para que se solucionase de una vez por todas el problema del dichoso polvo… pero no hay manera. De nuevo volvemos a las andadas y las casas de quienes vivimos cerca del Colmenar, y aun las del propio pueblo, amanecen cubiertas de polvo blanco, como hace uno, dos, tres, cuatro, cinco o seis años… Y es que en Andalucía, por lo visto, seguimos estando al máximo…
Aprovecho este artículo de desahogo-protesta para mostraros solo parte de extenso material que guardo sobre el asunto, para que no me tachéis de exagerado. Como podréis comprobar, algunas fotografías fueron tomadas hace ya varios años, pero, por desgracia, conservan plenamente su vigencia.
Además, para aquéllos que queráis conocer más a fondo una historia que ya viene de lejos, os remito a la documentación que aparece al final de este artículo. Y no os perdáis los dos vídeos tomados recientemente, ya que una imagen vale más que mil palabras.
José Benito Sánchez Martínez
DNI 24.190.063
Esta era la vista panorámica que puede contemplarse al amanecer de cualquier día despejado. Está tomada desde lo alto del tajo Carraspichi, junto a los repetidores de televisión. La fotografía es de hace unos cinco años, porque la cantera del Cerro Sopas estaba por entonces en plena actividad.
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Y esta la que puede contemplarse por la mañana desde la carretera, a la altura de las casas de Puche.

Éste era el aspecto que presentaba la chapa del techo de mi viejo Opel Corsa, comido por el polvo de cal. Las marcas que aparecen bajo la baca se deben a que la lluvia, de vez en cuando, disolvía en parte la capa de cal.

Y este el aspecto de cualquiera de nuestras placetas…


De mis ventanas…

De mis persianas…


O de mis rejas…

Si lavaba el coche, a la mañana siguiente amanecía totalmente cubierto de polvo.

Y no se trata de un polvo cualquiera, procedente de las canteras cercanas, sino de un polvo blanco y fino que presenta un comportamiento muy alcalino, como el de la cal viva. Para ello solo tienen que recoger una muestra y someterla a un sencillo análisis casero.

Aquí podemos ver cómo se comportaban unas muestras recientes barridas del patio de mi tía Rosario, en su casa de los Polvillares, hace unos meses.

El patio interior de su casa mostraba este lamentable aspecto, como para hartarse de barrer… o echarse a llorar.
No hay más que ver estas fotografías…


O ver estos breves vídeos caseros:
El primero fue realizado el 17 de noviembre de 2008.
El segundo ha sido grabado esta misma mañana, casi tres meses después.
Pero volvamos al origen del problema. ¿Cómo sabemos que se trata de polvo con elevado contenido de cal?
Del polvo recien barrido se sacó una muestra y se le añadieron unas gotas de fenolftaleína…
un indicador incoloro que se vuelve de color púrpura en medio alcalino.
Por cierto, el tarrito lleno de polvo con tapadera verde, que aparece en la fotografía de arriba, se lo entregé ese mismo día a D. Ángel Cobos, concejal de Medio Ambiente, para que lo mandase analizar.

Se trata de un experimento sencillo, de física y química de 3º de eso, pero muy revelador.

Las fotografías no dejan lugas a dudas.

Si a esa muestra coloreada le añadimos un poco de agua, tendremos una disolución muy alcalina (de elevado pH), como puede ponerse de manifiesto con un poco de papel indicador universal…

o con un peachímetro.

Pero si sometemos al mismo experimento un poco de marmolina de las canteras, vemos que la disolución sigue siendo neutra (con un pH próximo a 7) y por eso la tira reactiva no cambia de color.

Además, si cuentan con una lupa de gran aumento podrán comprobar cómo las muestras de polvo presentan este aspecto.

Los granitos que se han puesto en contacto con la fenolftaleína apaecen coloreados. Entre ellos aparecen partículas negras..

que no se encuentran en el polvo de dolomía de las canteras, sino que se originan en los hornos durante la cocción del mineral. Para conocer más detalles pueden leer el informe del análisis de las muestras de polvo, en la documentación que aparece al final de la página.

Resumiendo:
Si en un patio de poco más de 10 metros cuadrados pueden recogerse en una semana fácilmente 200 g de polvo de cal, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que muchos vecinos estamos sometidos con demasiada frecuencia a una inmisiones intolerables de partículas en suspensión y que, por consiguiente, no se están haciendo bien las cosas en las industrias cercanas que se dedican a la fabricacion de cal y sus derivados.
Sabemos que se les obligó en su día a adoptar las medidas correctores que evitasen las emisiones de polvo a la atmósfera, pero queda patente que dichos mecanismos o no funcionan o resultan del todo insuficientes.
En fin, esperemos que las administraciones competentes, comenzando por el propio Ayuntamiento, tomen cartas en el asunto y pongan ya remedio a este viejo problema que debería estar ya más que solucionado.
Es posible y, sobre todo, es de justicia.
Documentación
Nota: Agradecería mucho los comentarios de otros vecinos que se sientan afectados por el mismo problema.